Casamiento
¿Cómo trasladar el amor que encuentra y reúne a una pareja en una ceremonia
religiosa? ¿Cómo reunir el mensaje que la tradición de Israel tiene para
quienes deciden una vida compartida con el mensaje que cada pareja transmite
desde su particularidad?
Responder estos interrogantes requiere un trabajo con cada pareja que
se hace a través de encuentros que nos permiten ir creando lazos a partir
de los cuales traducir la esencia del vínculo en una ceremonia. Y prepararnos
también para un vínculo que es al principio una potencia: el futuro matrimonio
con la Comunidad. Tenemos la expectativa de que la pareja se sienta en
casa al punto de convertirla -si aún no lo hizo- en el espacio en el que
desarrolle su vida comunitaria.
En el marco del ciclo de vida, significa agradecer la posibilidad que
los seres humanos tenemos sólo contadas veces en nuestra vida: la de entregar
un poquito de nuestro corazón al prójimo. Este es el vínculo que denominamos
amor. Por él agradecemos.
La ceremonia recupera la historia del Templo y la juventud del proyecto,
y la ceremonia preparada. Esto se hace a través de una serie de reuniones
y actividades cuyo propósito es el de acompañar a la pareja en la serie
de cambios que la vida matrimonial implica, y su involucramiento en la
vida comunitaria. Esto no siempre es tenido en cuenta, empezando por el
hecho de que un cambio de status, incluso en parejas que ya conviven de
antemano, implica un reconocimiento y asunción personal que la experiencia
del amor puede ser de más de dos, y que el pacto que hacen a través de
la Comunidad conlleva el deseo de armar una familia: un punto de trascendencia
en el vínculo de dos.
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